Según la ley 115 de 1994 la familia como núcleo fundamental de la sociedad y primer responsable de la educación de los hijos, hasta la mayoría de edad o hasta cuando ocurra cualquier otra clase o forma de emancipación, le corresponde:
Corresponde, a la familia como núcleo fundamental de la sociedad, la primera responsabilidad de la educación y formación.
Al ser tutores de menores de edad, tienen la responsabilidad de representarlos, asegurar sus derechos y asumir las consecuencias de sus daños personales, materiales y sociales.
Realizar el proceso de matrícula oportunamente, según el cronograma y requisitos.
Cumplir con los compromisos adquiridos en el acto de matrícula y en éste Manual de Convivencia, para facilitar el proceso educativo.
Contribuir para que el servicio educativo sea armónico con el ejercicio del derecho a la educación y en cumplimiento de sus fines sociales, culturales y legales.
Contribuir en la construcción de un clima de respeto, tolerancia y responsabilidad mutua que favorezca su educación y la mejor relación entre quienes conforman la Comunidad Educativa.
Comunicar oportunamente, y en primer lugar a las directivas, las irregularidades de que tengan conocimiento, entre otras, en relación con violencia basada en género, tráfico o consumo de sustancias psicoactivas.
Apoyar al mejoramiento del servicio educativo y elevar la calidad de los aprendizajes de los Estudiantes, especialmente en la formulación y desarrollo de los planes de mejoramiento institucional y de refuerzo académico.
Acudir a las citaciones, reuniones, eventos, motivos especiales o cuando la Institución requiera su presencia.
Informarse sobre el rendimiento académico y el comportamiento de sus acudidos, y sobre la marcha de la institución educativa, y en ambos casos, participar en las acciones de mejoramiento.
Participar en el Consejo Directivo, asociaciones, comités, escuela de padres de familia, a encuentros de formación y capacitación para velar por la adecuada prestación del servicio educativo.
cooperar con el comportamiento disciplinario, actitudinal y al rendimiento académico de los estudiantes durante todo el año escolar.
Acompañar de forma permanente y activa a sus acudidos en el proceso pedagógico que adelante el establecimiento educativo para la convivencia y la sexualidad.
Fomentar en los estudiantes la responsabilidad, la autonomía y la disciplina en acciones cotidianas de la vida escolar.
Presentar las inquietudes, observaciones, quejas o reclamos al personal docente y demás funcionarios en forma respetuosa y siguiendo el conducto regular.
Notificar por escrito las novedades de información personal o familiar y todo tipo de permiso que requiera el estudiante.
Informar a las directivas de la institución acerca de cualquier anomalía que afecte la buena marcha del plantel o su imagen ante la comunidad.
Dotar a los estudiantes de los elementos necesarios (uniformes, útiles escolares, textos, libros, materiales didácticos, etc.) para desarrollar sus actividades escolares.
Responder por los daños y perjuicios que los estudiantes causen en la Institución educativa, o en los lugares en los que se encuentren bajo su tutela o en su representación.
Leer las informaciones que envía la Institución educativa por medio físico o electrónico y devolver oportunamente el desprendible firmado cuando se requiera.
Participar en la formulación, planeación y desarrollo de estrategias que promuevan la convivencia escolar, los derechos humanos, sexuales y reproductivos, la participación, la democracia, y el fomento de estilos de vida saludable. Además de las actividades pedagógicas para garantizar una formación de calidad de sus acudidos.
Participar en la revisión y ajuste del manual de convivencia a través de las instancias de participación definidas en el proyecto educativo institucional del establecimiento educativo.
Asumir responsabilidades frente a las actividades de los centros de interés establecidos dentro de la Jornada Única para el aprovechamiento del tiempo libre de sus acudidos, el desarrollo de competencias ciudadanas.
Conocer y seguir la ruta de atención integral cuando se presente un caso de violencia basada en género o una situación que lo amerite, de acuerdo con las instrucciones impartidas en el manual de convivencia.
Mantener actualizada la información familiar (teléfonos fijos y celulares, dirección de residencia, correos electrónicos y novedades de salud entre otros).